Por Antonio L. Galiano Pérez, para la Revista conmemorativa del 50 aniversario de la Cofradía, actualizada hasta la fecha, finales del 2001, por José M. Lacárcel Ramos
CONTENIDO
Nace una Cofradía.
Hombres para una Cofradía.
El dinero: eterno problema.
El arte escénico y el Ecce Homo.
De San Agustín al Museo de Semana Santa.
Miércoles, Lunes y Martes Santos.
Martes Santo: Las de Plata.
Imágenes y efectos procesionales.
Grupos Escultóricos.
Los Tronos: Una muestra de orfebrería.
Escudos, estandartes, cirios y guiones.
La cultura en la Cofradía.
Anecdotario.
A modo de colofón.
NACE UNA COFRADÍA
Teniendo como germen aquellas insignias que, antes de la guerra civil, formaban parte de los cortejos procesionales de la V . O . T . y Mayordomía del Pilar, en los primeros años de lo que, en varias ocasiones, se ha llamado como la Década de Oro de la Semana Santa Oriolana, se constituyen las cofradías y hermandades actuales.
Con anterioridad existían las ya citadas, la Mayordomía de los Dolores y las Cofradías del Perdón, del Lavatorio, y la del Santo Sepulcro que, en los años 1934 y 1935 organizó la procesión del Entierro.
En la Semana Santa de 1940, el Círculo Católico Instructivo de Nuestro Padre Jesús, se hizo cargo del paso del “Ecce-Homo” y, bajo la tutela del mismo y de la Federación de Cajas Rurales se fundó la Cofradía con anterioridad al 20 de Marzo (Miércoles Santo) del indicado año. Ya que se consideran Cofrades fundadores “los que figuran inscritos en la Cofradía hasta el 20 de marzo del año 1940″ según se indica en el Articulo 6º, apartado a) de los Estatutos de la Cofradía.
Gran impulsor de la idea fue el Consiliario de ambas entidades y Vicario General del Obispado, D. Luis Almarcha Hernández, pasando a ser Hermano Mayor de la Cofradía. Siendo secundado por D. Juan Villaescusa Ballester, Vicepresidente de la Mayordomía del Pilar; D. Juan Pertusa Andréu, Presidente del Círculo Católico; D. Francisco Giménez Mateo, D. Mariano Martínez García, D. José Rodríguez Lozano y D. José Gas Cañizares.
En la fecha ya citada, a la solicitud de dar culto al “Ecce-Homo” la Casa Social Católica, la “Real Cofradía de Ntra. Sra. del Pilar”, se dirigía por mediación de su Vicepresidente en los siguientes términos
“Teniendo conocimiento de los deseos que la Casa Social Católica tiene de dar culto a las imágenes de Jesús y Pilatos en la Iglesia de la Merced de esta ciudad, me complazco en comunicar a Vd. como Presidente de la citada que vería con sumo gusto fuesen realizados los propósitos de esa Asociación siempre que para esta iniciativa lleve la conformidad de nuestra primera Autoridad Eclesiástica, teniendo presente esa Presidencia que el culto que se dé a estas imágenes en la Iglesia de la Merced no podrá por su estancia alegar derechos de propiedad de las mismas, ya que estas pertenecen a la Real Cofradía de Nuestra Señora del Pilar establecida en la Ermita de este nombre, cuyo templo una vez reparado podrán trasladarse al mismo al primer requerimiento que la junta de la Real Cofradía haga a Vd. pudiendo continuar el culto en la citada Ermita si así se estima conveniente”.
Posteriormente, el 19 de abril, se autoriza el traslado al antiguo altar del Santo Cristo de la Iglesia de la Merced, “sin perjuicio de derechos de tercero que pudieran ser alegados”.
En ese primer año de su andadura los gastos fueron del orden de las 1.959,65 pesetas, siendo en parte cubiertos por un total de 82 donantes con cantidades que van desde una pesetas, hasta las más elevadas de 100 y 1.000 pesetas, correspondientes a la Caja de Ahorros de Nuestra Señora de Monserrate y la Federación Agraria Católica, respectivamente. Haciendo un total de 1.720 pesetas.
Pero, no solo había que ver la manera de sufragar los gastos de las procesiones, era necesario, tras la fundación proceder al nombramiento de la Junta Directiva. Para ello, el 16 de febrero de 1941, se efectuó la primera Junta General en el domicilio social de la Cofradía, sito en la Casa Social Católica, calle Sarget número 51. Siendo nombrados los siguientes señores: D. Juan Pertusa Andréu, Presidente; D. José Sánchez Tomé, Vicepresidente; D. Francisco Giménez Mateo, Secretario; D. Emilio Peralta Pérez, Tesorero; D. Monserrate Moreno Soria, Vicetesorero; D. José Almira Sarabia, Contador; D. Luis Boné Rogel, D. Fernando Verdú Torregrosa, D. Antonio Botella Mira y D. Mariano Martínez García, Vocales. D. José Rodríguez Lozano y D. José Gas Cañizares, representantes de la Casa Social Católica.
El 27 de abril del citado año, D. Antonio Roda López planteaba la conveniencia de erigir canónicamente la Cofradía, lo antes posible, y confeccionar los estatutos y reglamentos, por los que había de regirse. En sucesivas reuniones se trata sobre este tema, encomendándose, en primer lugar, al citado sacerdote la redacción de los artículos. Posteriormente, es una comisión formada por los cofrades: D. Juan Pertusa Andréu, D. Joaquín Barber Hernández, D. José García García y D. Francisco Giménez Mateo, la encargada de redactar el reglamento y de dirigir la Cofradía hasta que el mismo fuera aprobado. El 27 de junio de 1943 le es dado el visto bueno por la Junta General y el 20 de septiembre del mismo año, es definitivamente aprobado por el Ordinario.
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HOMBRES PARA UNA COFRADÍA
Toda actividad humana será, más o menos dinámica, según los hombres que la lleven a la práctica. El ímpetu desarrollado por los dirigentes hará que fructifiquen o no las iniciativas tomadas. Por ello, sería justo relacionar a todos aquellos que, de una forma u otra, han trabajado en pro de la Cofradía “Ecce-Homo”. Pero, la relación interminable de hombres y mujeres podríamos verlos representados por cuatro grupos: Presidentes, Hermanos Mayores, personas distinguidas y mujeres de la Cofradía. No dejando en el olvido, muy al contrario presente en nuestro recuerdo, al resto de Directivos y Cofrades que han formado distintas comisiones y que con su labor callada, han situado a la Cofradía en el lugar destacado que hoy se encuentra.
El primer Presidente, tal como hemos indicado, fue D. Juan Pertusa Andréu, el cual hasta su muerte en 1956 ostentó dicho cargo. El 21 de octubre de dicho año, en reunión extraordinaria se comunica por el Vicepresidente Sr. Rodríguez Lozano, su fallecimiento y a propuesta de éste, “se acuerda dejar vacante la Presidencia de la Cofradía durante un año para de esta forma testimoniar la Junta Directiva el cariño que se le profesaba”.
Durante ese tiempo y hasta el 31 de enero de 1958 las riendas de la Cofradía fueron llevadas por el Sr. Rodríguez y, en la sesión celebrada en dicha fecha el Hermano Mayor propone la necesidad de nombrar Presidente, ya que pasaba más de un año sin haberse cubierto la vacante. A su vez, informaba de las gestiones realizadas ante D. Antonio Pomares Gálvez a fin de que aceptara dicho cargo, el cual declinaba el ofrecimiento por la “imposibilidad material de poder desempeñarlo” . Tras ello, es propuesto el Vicepresidente D. José Rodríguez Lozano y aceptado por unanimidad, “en méritos a sus relevantes servicios y dotes artísticas amen de su gran amor a la Cofradía”.
El entusiasta Pepe Rodríguez desempeñó el cargo hasta el día de su muerte el 20 de julio de 1977, fecha ésta prevista por la Cofradía para rendirle un homenaje y que no pudo celebrarse al ocurrir el óbito horas antes.
A éste le sustituye D. Antonio Pomares Gálvez, que la preside activamente desde noviembre de 1977 hasta el mismo mes de 1983, en que es relevado del cargo por D. José Víctor Rodríguez López, que lo desempeña actualmente.
Por la Cofradía han pasado como Hermanos Mayores los siguientes sacerdotes. D. Luis Almarcha Hernández y D. Antonio Roda López (1940-1945), este último en representación del primero la mayor parte de este tiempo; D. Vicente Antón Navarro (1945-1948) ; D. Modesto Díez Zudaire (1948-1970) ; D. Antonio Roca Cabrera (1970-1985) ; D. Antonio Martí Serrano, desde 1986 hasta la actualidad. El año 2000 es nombrado Viceconsiliario D. Ginés Ródenas Murcia.
A lo largo de los años numerosas personas han sido distinguidas por la Cofradía “Ecce-Homo”. De entre ellas, en actas y correspondencia encontramos a las siguientes:
El 15 de marzo de 1949 fue nombrado Presidente Honorario de la Cofradía, el Gobernador Civil de Alicante, D. Jesús Aramburu Olarán.
El 18 de marzo de 1962 se distinguen con el título de Camareras de Honor y Cofrades de Honor a las Srtas. Dña. Petri Meseguer, Dña. Lolita Arques y Dña. Fina Cartagena, y a los Sres. D. José Abad, D. Manuel Escamilla y D. Sebastián Asensio, en agradecimiento por la desinteresada colaboración prestada en las representaciones de zarzuelas a beneficio de la Cofradía.
Durante la presidencia del Sr. Pomares se nombra Presidente de Honor a D . Fernando Verdú Torregrosa, socio fundador que durante muchos años ha desempeñado los cargos de Secretario y Tesorero de la Junta Directiva.
En 1989, se nombra Primer Cofrade de Honor a la Policía Local del Ayuntamiento de Orihuela, la cual, a perpetuidad se compromete a escoltar la Cruz del Ecce-Homo durante el desfile de la misma la noche del Martes Santo, ataviados con su uniforme de gala. El año 1995, en la fiesta anual de la Cofradía, celebrada en la Catedral el 18 de marzo (sábado) a las 20 horas, se le hace entrega a este Cuerpo, por carecer de ella, de una bandera bordada por la oriolana Dora González Chumillas, realizadora también de los escudos bordados que lucen los cofrades en sus vestas. Ofició este acto el Hermano Mayor D. Antonio Martí, siendo padrinos de la bendición D. Aníbal Bueno Esquer, concejal delegado de la Policía Local, y su esposa Dña. Ángeles Amorós Adanes.
En 1990 se distingue a la Cofradía del Perdón como Cofrade de Honor, con motivo de celebrase las Bodas de Oro de la Cofradía. Asimismo se honra con el título de Cofrades Distinguidos a las siguientes personas: D. Antonio Galiano Santiago, D. Claudio Sarabia Serna, D. Javier Portas Lacárcel, D. Miguel Sánchez Abadía, D. José María Mortes García, D. Antonio Miravete Bambalere y Dña. Juanita Carrió Subiela.
Este año, al ofrecimiento de que S.M. el Rey Don Juan Carlos I, aceptara la distinción de Cofrade Mayor de Honor de la Cofradía del Ecce-Homo, con fecha 13 de febrero de 1990, la Casa Civil de S.M. oficiaba al Presidente Sr. Rodríguez López en sentido afirmativo. De esta manera, la Cofradía se ve honrada por la más alta Jerarquía de la nación.
En 1991 se designa como Cofrade de Honor a la Cofradía de “El Lavatorio” por haber sido la primera cofradía con la que desfiló en el año 1940 la noche del Miércoles Santo.
Al año siguiente 1992 es nombrado Cofrade de Honor la Cofradía de “La Samaritana” con motivo de su cincuenta aniversario, así como por haber desfilado con ella la noche del Lunes Santo los años 1943 al 1947.
Los desfiles de la Cofradía durante estos tres años, 1990, 1991 y 1992, fueron memorables, toda vez que los mismos se abrieron en 1990 por el Guión de la Cofradía portado por el Presidente de la Cofradía de “El Perdón” y escoltado por los Estandartes de la Cofradías de “El Lavatorio” y “La Samaritana”. En 1991, el Guión de la Cofradía pasó a manos del Presidente de “El Lavatorio” y fue escoltado por los Estandartes de “El Perdón” y “La Samaritana”. Y por último en 1992 el Guión de la Cofradía fue portado por el Presidente de “La Samaritana” escoltado por los Estandartes de “El Perdón” y “El Lavatorio”. Resultaron unos desfiles de una vistosidad completa, ya que todos iban ataviados con sus Vesta y colores habituales.
A partir del año 1993 se viene nombrando Cofrade de Honor a los cofrades que se han distinguido por su callada labor a favor de la Cofradía y su amor probado hacia la misma, habiendo recaído los nombramientos en los siguientes cofrades: D. Manuel Ferrández Villena, en el mencionado año 1993; D. José López Pérez, año 1994; Dña. María de los Ángeles Galiano Pérez, año 1995; D. Antonio Soriano Hernández, año 1996; D. Ginés Gea Cayuelas, año 1997; D. Fernando Verdú Esquiva, año 1998; D. José Antonio Melgarejo Gálvez, año 1999; D. José Bailén Rodríguez, año 2000 y el presente año 2001, D. Juan Manuel Pertusa García.
Como colofón a este capitulo de nombramientos reseñamos el efectuado por aclamación en la Junta General Extraordinaria celebrada el 29 de octubre de 2001, en la persona de D. José Víctor Rodríguez López, actual Presidente, como Cofrade de Honor para la Semana Santa del año 2002, a propuesta de Junta Directiva celebrada el 25 de octubre de 2001, y presidida por el Vicepresidente Sr. Gea Cayuelas en ausencia del Sr. Presidente.
Hay otras personas que no queremos dejar al margen, muy al contrario, merecen aparecer como impulsoras y grandes colaboradoras del Ecce-Homo. Nos referimos a las mujeres de la Cofradía que, con su buen hacer, han sabido moderar con tacto muchas gestiones a ellas encomendadas.
También existen cofrades de nuestro Ecce-Homo, distinguidos con algún cargo en la Semana Santa, bien por parte de las restantes Cofradías, bien por los estamentos oficiales. Recordando en estos momentos a los siguientes: D. José Víctor Rodríguez López, Cofrade Porta-Guión de la Mayordomía de Ntra. Sra. de los Dolores en el año 1980; D. Antonio Luis Galiano Pérez, Caballero Cubierto para la procesión del Entierro de Cristo, año 1996; D. José Miguel Lacárcel Ramos, Abanderado de la Junta Mayor de Cofradías, año 1996; D. José Sáez Sironi, Abanderado de la Junta Mayor de Cofradías, año 2000 y D. Fernando Verdú Esquiva, Cofrade Porta-Guión de la Mayordomía de Ntra. Sra. de los Dolores, año 2001.
Por último, hombres de la Cofradía han intervenido en iniciativas a favor de nuestra Semana Santa y en este aspecto queremos reflejar dos hechos: Uno, la participación activa como fundadores de la Cofradía, non-nata, del Buen Ladrón en 1942, con motivo del secuestro del Cristo de la Agonía. Otro, el compromiso de hacerse cargo, en 1989, de portar sobre sus hombros la imagen de San Juan “de la palma” en el traslado del Miércoles Santo así como en la procesión del Entierro el Sábado Santo.
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EL DINERO: ETERNO PROBLEMA
Es de reconocer que, la única forma de llevar nuestras procesiones al punto que hoy se encuentran, era a base de grandes inversiones económicas acordes con la situación y el tiempo en que se desarrollan. Había como un acuerdo tácito, por parte de todos los estamentos y personas involucrados e interesados en nuestra Semana Santa, de que el arranque de ella, en los años cuarenta fuera con empuje. De alguna forma, se pretendía borrar las imágenes, por otro lado nostálgicas, de aquellas procesiones añejas dependientes económicamente de camareros y mayordomos, con nazarenos en muchos casos pagados, con adornos florales artificiales marchitos, con más purpurina y cartón que orfebrería. Eran las procesiones de nuestros abuelos, las cuales añoramos en el recuerdo y en su historia. Eran aquellas, como dice Eugenio de Pinumbrío: “… pobres, de luces mortecinas y tristes flores marchitas… De nazarenos tétricos y rudos, de amoratada vesta. polvorienta… Con aquellas músicas quejumbrosas y melancólicas que iban detrás de los pasos… Todo era humilde. Todo apagado y triste. Y sin embargo… ”
Se quería cambiar y, tal vez, la solución fue la creación de las distintas cofradías y hermandades, respetando, eso sí, la experiencia de lo antiguo y el saber de los mayores. Pero, el empuje era de la juventud de los años cuarenta y, para un lanzamiento esplendoroso era necesario mucho dinero y, lo más importante, gran imaginación para conseguirlo. Nuestra Cofradía, en esto no quedó a la zaga y, desde rifas, espectáculos, ayudas, donaciones, cuotas y derramas, ha ido, poco a poco, consumiendo etapas de esplendor.
En marzo de 1941, ante la situación económica, se acordaba visitar al Presidente de la Casa Social Católica de Cajas Rurales y a las Camareras del paso Dña. Concepción, Dña. María y Dña. Joaquina Muñoz, con objeto de solicitar su apoyo.
De siempre, la Federación Católica Agraria y, después la Caja Rural Central, han sido valedoras económicamente con el Ecce-Homo y cualquier iniciativa, o bien en forma de préstamo o como donativo, ha sido impulsada por las mismas. Hasta el punto que, en junio de 1943, se adeudaban 4.000 pesetas “por su préstamo para tela de las capas”.
El 16 de septiembre de 1953 se acuerda hacer una operación bancaria, para cubrir el pago del altar que se había construido para nuestro Titular en la Iglesia de la Merced, estudiándose la amortización a base del importe recaudado en la colecta de la misa de los domingos.
En otros casos, los préstamos eran efectuados por algún cofrade, sin ningún tipo de interés y que, por respeto hacia sus buenas intenciones silenciamos sus nombres.
La lotería y los sorteos son, en gran parte, el denominador común y más generalizado en los sistemas de ingresos económicos de nuestras cofradías. Para el Ecce-Homo, este sistema ha ayudado a cubrir los múltiples gastos durante todos los años de existencia y, desde las participaciones de una peseta en el sorteo de navidad en 1941, con un pequeño donativo, hasta la actualidad, de forma paciente, los ingresos en las arcas de la Cofradía han ido contrarrestando lo invertido en las múltiples iniciativas habidas.
Las rifas en combinación con “los ciegos”, también han sido una manera de lograr ingresos y, en algún caso, se planteaba la conveniencia de recurrir a ellas, en vez de hacerlo con otras grandes, más pesadas, costosas y con más riesgo de perder dinero. En dos ocasiones últimamente, y a instancia del cofrade D. Juan Antonio López Cuartero, se ha puesto en funcionamiento una peña para apostar a la Lotería Primitiva mediante una combinación de números fijos para los sorteos de todos los sábados desde octubre de 2001 a marzo de 2002.
Hay un aspecto que ha reportado pingües beneficios, a cambio de la labor y colaboración de múltiples personas, que desinteresadamente no solo han contribuido a mejorar los efectos procesionales, sino que han hecho historia en el arte escénico de nuestra ciudad. Nos referimos a los distintos grupos artísticos que, bajo la tutela de la Cofradía o del Círculo Católico han puesto en escena innumerables obras.
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EL ARTE ESCÉNICO Y EL ECCE-HOMO
Esta manifestación cultural ha tenido en Orihuela una digna representación, gracias al buen hacer de un gran número de aficionados, tanto al teatro como a la zarzuela. Desde aquellas primeras representaciones de los años veinte a beneficio de la Cofradía del Perdón o de los treinta a favor de la Mayordomía de los Dolores, los escenarios de nuestra ciudad han sido testigos de la puesta en escena de diversas obras con tres vertientes: la económica, la artística y la lúdica. De tal manera que, con la sana intención de conseguir dinero para la Semana Santa, el aficionado se divertía y lo pasaba bien, a la vez que dejaba patente todo su arte.
En el Ecce-Homo se tuvo la gran suerte de contar, desde el primer momento con la entusiasta colaboración de “Pepe Rodríguez”, el cual ejecutó magníficamente el impulso dado a esta actividad, primero por D. Juan Pertusa como Presidente, después por él mismo desempeñando el mismo cargo.
Podríamos hablar de distintas etapas teatrales en la historia del Ecce-Homo, según el motivo por el cual se llevaban a cabo las representaciones o para qué fin se recaudaban los fondos. Aunque la continua realización de efectos procesionales ha hecho que, desde 1943 a 1963 no haya habido apenas descanso para el telón de boca.
Esto fue posible gracias a la colaboración desinteresada de gran número de amantes del arte y de la Semana Santa, cuyos nombres, aún a pesar de caer en una larga relación, es de justicia enumerarlos, de manera que, bajo la dirección artística de Pepe Rodríguez, la mayoría de veces, y de Pepe Gimeno y la dirección musical de los maestros; Juan Casanova, Eduardo Lázaro, Francisco Pérez, Bienvenido Espinosa, Alfredo Benavent, José Ruiz Gach, Manuel Moya y Bienvenido Espinosa, hijo, los escenarios del Teatro Circo, Teatro de la Casa Social Católica o del Círculo Católico, Cine Cargen y Cine Casablanca, han visto sus tablas pisadas, entre otros, por: María Gómez, María Belén, Marujita Moratón, Isabelita Bañó, Dorita Espinosa, Fina Cartagena, Dora Ruiz, Pepa Grau, Lolita Arques, Petri Meseguer, Mari Luz Meseguer, Susana Llor, Emilia Escamilla, Angelita Escamilla, Antonio Panús, Lucio Sarabia, Antonio Vicea, Pepín Abad, Jerónimo Terrés, José Antonio Parra, José Antonio Soto, Antonio Paredes, Emilio Griñó, Ginés Gea, Tomás Quesada, José Miguel Lacárcel, José Manuel Hernández, Manuel Escamilla, Gabriel Marcos, Sebastián Asensio, Manuel Cánovas, Vicente Gimeno, Joaquín Román, Juseppe, Muay, Tañy, Antonio Rodríguez de Egío, Ricardo Cánovas.
Los grupos artísticos, en la mayor parte de las ocasiones, procedían del Círculo Católico, en otras de Los Amigos del Arte y existía otro dirigido por Camina Rodríguez con un elenco de niños y un espectáculo denominado “Maravillas Infantiles”.
El repertorio de zarzuelas representadas durante esos años ha sido: “El Huésped del Sevillano”, “La Dolorosa”, “La Reina Mora”, “El Guitarrico”, “Don Quintín el Amargao”, “La Tabernera del Puerto”, “La del Manojo de Rosas”, “La Alsaciana”, “Molinos de Viento” “Los Gavilanes” , “La Dogaresa” , “La Calesera” .
Los decorados estaban construidos por el artista local y miembro de nuestra Cofradía Claudio Sarabia y alguna vez se conseguían en casas especializadas fuera de Orihuela, el vestuario se alquilaba en Muntaner o Insa de Valencia.
Hay que reconocer que, el esfuerzo realizado por todas estas personas merece ser recordado con cariño y máxime que gracias a ellos, los ingresos, gota a gota, suponían un poco de respiro para las arcas de la Cofradía.
No es de extrañar que el Sr. Pertusa, Presidente, el 31 de octubre de 1948, propusiera que, “realizando dos funciones mensuales se pueden recaudar hasta el mes de marzo de 1949 aproximadamente cuatro mil pesetas” , teniendo en cuenta que el precio de las entradas para “Maravillas Infantiles”, oscilaba entre 3 pesetas en el Cine Cargen y 5 pesetas en el Teatro Circo.
Algunas veces se acordaba el salir a repartir las invitaciones al teatro entre los cofrades y simpatizantes.
El 15 de marzo de 1958 se ponía en escena “La del Manojo de Rosas” y se obtuvo un beneficio de 3.000 pesetas.
Los precios de las entradas en el Teatro del Círculo Católico, en 1960 eran de 8, 6 y 4 pesetas y, dos años después, en la representación de “La Calesera” en el Cine Casablanca, en dos funciones, tarde y noche, los precios que rigieron oscilaban entre 20, 15 y 10 pesetas, dejando una ganancia aproximada de 10.000 pesetas.
El alquiler del vestuario para esta representación se efectuó en Insa de Valencia y el costo fue de 1.000 pesetas, realizando las gestiones Orrico Gay, el cual ante las pegas que la citada casa ponía al no querer enviarlo fuera de Valencia, el orfebre, en honor a la amistad que le unía con Pepe Rodríguez, salió fiador y accedieron al envío.
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DE SAN AGUSTÍN AL MUSEO DE SEMANA SANTA
Tras la guerra civil y, una vez restituidos a sus lugares de origen los objetos de arte expuestos en el Museo que, por iniciativa del ilustre oriolano Justo García Soriano, había cobijado durante la contienda a gran parte de nuestro patrimonio artístico, las imágenes del Ecce-Homo fueron depositadas en el domicilio de las camareras del paso, Srtas. de Muñoz, en la calle del Colegio, sitio donde se encontraban tras estallar la contienda por miedo a su destrucción, sabiéndose que durante el periodo de la guerra que pasaron en la casa, el Cristo estuvo acostado en una cama, como si de un enfermo se tratara, compartiéndola con Él por las noches D. Napoleón Bueno Muñoz, sobrino de estas señoras, que se encontraba escondido, por cuestiones políticas, en las falsas de aquella casa .
De allí, en 1940, fueron trasladadas a la Iglesia de San Agustín para salir en procesión el Miércoles Santo a las 10 de la noche, junto a las Cofradías del Lavatorio y del Pilar (San Pedro el arrepentido).
Al finalizar la Semana Santa de ese año, tal como decíamos anteriormente, las imágenes fueron depositadas en la Iglesia de la Merced para recibir culto por parte de la Casa Social Católica.
Al año siguiente, de nuevo el paso fue trasladado a la Iglesia de San Agustín, de donde volvió a salir la procesión el Miércoles Santo para hacer estación en la Iglesia de Monserrate. De retirada el Viernes Santo el paso fue llevado a su sede en la Iglesia de la Merced.
En abril de 1941, José Gas proponía en Junta que se hicieran gestiones ante el Vicario General a fin de restablecer la misa de once en la citada iglesia, para así dar mayor culto a la imagen del Ecce-Homo.
En principio hubo oposición por parte de la Autoridad Eclesiástica, aspecto éste que en 1945 aún no se había logrado, a pesar de haberse responsabilizado la Cofradía en el mantenimiento y conservación de la Iglesia, en la zona de la Capilla de su Titular y de celebrarse en ella la fiesta anual en honor al mismo.
En fecha 17 de abril de 1948, se elevó solicitud al Excmo. Sr. Obispo de la Diócesis exponiendo la conveniencia de fundar una misa en la Iglesia de la Merced que costearía la Cofradía de su fondo particular y con la colecta que con este fin se realice. La primera autoridad eclesiástica de la Diócesis y en su nombre el Ilmo. Sr. Vicario General, se mostró favorable a la institución de dicha misa, según escrito que a tal fin se le presentó, indicando las dificultades que por falta de Sacerdotes en la localidad y Diócesis pudiera retardar la celebración de ésta.
La Cofradía hizo cuantas gestiones estuvo de su parte para encontrar Sacerdote que dijera la citada misa, concedida, con la condición de no poder vinar en ella. La hora fijada para la celebración de la misma fue la de doce y media.
Con fecha 9 de octubre de 1949, se celebró la primera misa, “continuando tras un breve período de tiempo celebrándola” el Hermano Mayor de la Cofradía, D. Modesto Díez Zudaire.
El 8 de marzo de 1948, el Obispo García Goldáraz concedió cien días de indulgencia por rezar un Padrenuestro, Avemaría, o Credo ante la imagen de Jesús en el paso del Ecce-Homo que se daba culto en el altar de la Iglesia de la Merced. El 2 de febrero de 1990, el Obispo Álvarez Martínez manifestaba que, en adelante dicha indulgencia se entendería como parcial.
El 26 de febrero de 1950, se plantea la posibilidad de construir un altar para el Señor del Ecce-Homo, iniciativa ésta que procedía de 1942. Pero, “después de breve estudio, se acuerda dejarlo para la consulta con ingeniero y que él dictamine y oriente como se ha de hacer”.
Dos años después, abril de 1952, se presenta por el Sr. Rodríguez Lozano dos bocetos de altar diseñados por el artista Ambrosio Leyva Andúgar, uno con importe de 7.000 pesetas y otro de 9.500 pesetas. Tras el dictamen técnico dado por los Sres. Sarabia y Vegara, se acuerda contratar con el artífice el de más elevado costo.
El 16 de septiembre de 1953 estaba prácticamente terminado y hubo que realizar una operación bancaria para pagar al artista, amortizándose con el importe de las colectas de los domingos. Este altar retablo fue bendecido en la fiesta anual de la Cofradía, el 19 de marzo de 1955, actuando de madrina Dña. Isabel Gálvez Gálvez. Durante la misa actuó el “Conjunto Coral del Círculo Católico” que interpretó la “Misa tertia a dos voces de H . Haller”(Misa esta, traída expresamente desde su tierra natal, por D. Modesto Díez Zudaire) y ocupó la Sagrada Cátedra, el Hermano Mayor de le Cofradía.
La citada fiesta anual se viene celebrado desde 1944 y hasta 1950 coincidía con el Domingo de Ramos. A partir de esta fecha se traslada al 19 de marzo, coincidiendo con la del Circulo Católico por ser el gran impulsor de la Cofradía, y “por los inconvenientes que suponía”, probablemente por la coincidencia con la bendición de las palmas. Salvo alguna rara excepción, la misa la ha celebrado el Hermano Mayor, y se han interpretado tres partituras; la ya citada, la “Missa Te Deum Laudamos de Perosi” y la “Misa Festiva 45 a 4 voces mixtas de Tomás Aragües”. Han actuado grupos corales procedentes del Círculo Católico con distintas denominaciones ( Schola Catorum de la Cofradía, Cuadro Artístico del Círculo Católico, Grupo Coral del Círculo Católico, Orfeón Ramón Barber, Capella Monserratina de Orihuela y Grupo Cantores Pepe Rodríguez) y en una ocasión, 1950, la misa fue cantada por frailes, a los que se les abonaron 75 pesetas por este cometido. La dirección musical ha estado a cargo a lo largo de los años de Pepe Rodríguez, Bienvenido Espinosa Sarmiento y Manuel José Moya Pomares.
A partir de la incorporación del Ecce-Homo a la procesión del Martes Santo, la noche anterior y tras el desfile de La Samaritana y El Prendimiento, los cofrades del Ecce-Homo y directivos de El Perdón, ambos con sus familias, trasladaban el paso a la Iglesia de San Gregorio, donde quedaba depositado hasta el día siguiente, en que hacían estación conjuntamente hasta Monserrate. Posteriormente, el mismo Martes Santo a mediodía, era trasladado y después de las Bodas de Plata, con la incorporación del paso de La Sentencia, se custodiaban en los talleres de Daniel Sánchez Gracia, anexos a la antigua Iglesia de los Alcantarinos, hasta la hora de la procesión. En otras ocasiones y con motivo del derribo de la Iglesia de San Gregorio, los pasos quedaban o en la lonja o en la Glorieta, por la imposibilidad material de introducirlos dentro del templo.
Así se estuvo haciendo y dando culto al Ecce-Homo y a La Sentencia en la Iglesia de la Merced, hasta el año 1975 en que este templo fue cerrado al culto. Durante algunos años los pasos permanecieron en él, excepto las imágenes del Señor que se depositaron en el Museo Diocesano de Arte Sacro de la Catedral. El resto de esculturas con los tronos se alojaron en un almacén de la Caja Rural Central en la calle Comedias, núm. 4, tras haberse salvado milagrosamente, junto con los pasos del Perdón, del derrumbamiento de la cúpula de la Iglesia de la Merced ocurrido el 26 de agosto de 1980.
Al cerrarse al culto la Iglesia de la Merced, desde 1975 hasta la actualidad, la celebración anual tuvo un largo peregrinar de la Catedral a Santiago, de allí a Santa Justa, de ésta de nuevo a la Catedral y, por último, al haber sido bendecida la Iglesia Museo de la Semana Santa “Ntra . Sra. de la Merced”, el 12 de mayo de 1988 (Festividad de la Ascensión) por el Obispo Barrachina, dicha celebración se conmemoró en la nueva Iglesia. Bendición esta que, se llevó a cabo tres años después de haber sido depositados los pasos en vísperas de la Semana Santa de 1985. De esta forma, los pasos del Ecce-Homo, al igual que otros de nuestras procesiones pasaron a engrosar el, tan deseado, Museo de Semana Santa. Terminándose así un indigno recorrido por almacenes y trasteros, después de haber sido expulsados de sus sedes tras la destrucción o restauración de las iglesias de San Gregorio, San Sebastián, el Carmen, Capuchinos y la Merced. Logrando así, Dios lo quiera, por los siglos de los siglos, un digno techo.
Posteriormente y debido a las pequeñas dimensiones de la Iglesia Museo de la Merced y también por la coincidencia con la fiesta de otras Cofradías, en 1998 se efectúa la fiesta anual en la Iglesia de San Juan de la Penitencia, y resultando esta también insuficiente al año siguiente pasa a celebrarse en el Colegio de Santo Domingo, donde hoy día viene haciéndose.
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MIERCOLES, LUNES Y MARTES SANTOS
Nos encontramos en 1941, sólo se han efectuado procesiones en Orihuela, tal como era costumbre, el Domingo de Ramos con las palmas y la Mayordomía de los Dolores; el Martes Santo, la Cofradía del Perdón; el Miércoles Santo, la V . O . T . y las Cofradías del Pilar (San Pedro Arrepentido), el Lavatorio y el Ecce-Homo. El Jueves Santo, sin procesión con anterioridad a los años cuarenta, se vio adornado con el recatado desfile de la Hermandad del Silencio. El Viernes Santo, de madrugada las “Cofradías reunidas” y, en su tarde el Entierro.
Era un momento importante y Juan Pertusa, Presidente de la Cofradía, de forma profética decía en la Revista “Semana Santa Olezana. Estampas y Recordación”, con el título “En el gozo de la Pascua de Resurrección del Señor del año MCMXLI”, bajo el patrocinio de la Jefatura Local de Propaganda de F.E.T. y de las J.O.N.S.: “Con un poco de amor a lo tradicional, con el interés demostrado con las imágenes que poseemos, con lo que es Orihuela, su huerta, con la fama religiosa de sus hijos, nuestras procesiones alcanzarán dentro de poco la suntuosidad, admiración y fama que ya empezamos a gozar, y que irá creciendo, si las emociones recibidas en este año y por todos vividas, son el preludio de otras mayores, a que todos debemos aspirar”.
Una manera de llevar adelante esta empresa, era dotar a Orihuela y su Semana Santa de más fechas de procesiones, decidiéndose por esta razón a empezar a preparar el camino para cubrir la noche del Lunes Santo. Aspiración ésta que en 1928, Evaristo Cárceles, Presidente de la Cofradía del Perdón, en una entrevista que se le efectuaba por “Ga-Z” en “Actualidad” apuntaba: “Al Lunes Santo también debía trasladarse alguna procesión. Y por fin constituir una cofradía que se encargara de la procesión del Resucitado y que podría celebrarse el Domingo de Pascua por la mañana”.
De inmemorial, el paso del Ecce-Homo perteneciente a la Mayordomía del Pilar había hecho estación en la noche del Miércoles Santo.
Durante los años 1940 y 1941, hace lo propio, tal como indicábamos en un principio, con las Cofradías del Lavatorio y del Pilar. Al año siguiente, la primera de estas dos, se hizo cargo del paso de San Pedro Arrepentido y, el Ecce-Homo pasó a desfilar el Lunes Santo, “que era el único día de la Semana Mayor que no tenía desfile procesional” .
El 4 de enero de 1942, se pone a discusión el nuevo itinerario de la procesión del traslado de nuestro paso a Monserrate, el Lunes Santo por la noche, tal como proyectaba la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades y sola nuestra Cofradía. Acordándose el siguiente: “Plaza de la Merced, Paseo de Sagasta, Santa Lucía, Sarget, Plaza del Salvador, Ramón y Cajal, Plaza del Teniente Linares (antigua de la Soledad), Alfonso XIII, Loaces, Calderón de la Barca, San Pascual, Plaza del Generalísimo (antigua de la Constitución hoy Plaza Nueva), plaza de Cubero, puente de Poniente, López Pozas, Santa Justa, Marqués de Arneva y Francisco Díe (antes Santiago)”.
Asimismo, se acordó que asistiera la banda de música a la procesión y que “convenientemente uniformados con trajes de romanos” acudiera la banda de cornetas y tambores del Oratorio Festivo, haciéndolo desinteresadamente, al igual que la Schola Cantorum del mismo.
La Junta General de la Cofradía del 25 de enero de 1942, refrendó el cambio de fecha, de Miércoles a Lunes Santo, el itinerario y salida desde la Iglesia de la Merced.
La Cofradía, mediante propaganda de mano, convocó a toda Orihuela en los siguientes términos:
“Como primera procesión de la Semana Grande Oriolana, en la noche del Lunes Santo, (a las 9,30) será conducida, por la Cofradía del Ecce-Homo desde la Iglesia de la Merced al Santuario de Monserrate, la venerada Imagen de Cristo Nuestro Señor, (escultura del inmortal Salzillo) que nos recuerda el solemne momento de la Pasión, en el cual el Hijo de Dios, es presentado al pueblo, por Pilatos.
La Cofradía del Ecce-Homo, que por primera vez desfilará sola en la próxima Semana Santa, invita a todos los oriolanos, de la Ciudad y la Huerta, a que presencien tan devoto acontecimiento religioso.
Orihuela y marzo de 1942.
Por la Cofradía del Ecce-Homo: El Hermano Mayor.
¡¡Oriolanos!!. Ayudad y contribuir con vuestra asistencia a dar mayor brillantez y solemnidad a nuestras Procesiones de Semana Santa”.
Al mismo tiempo se tenía en cuenta el comportamiento de los cofrades en la procesión y en Junta de 7 de marzo se acordó sancionar a aquel que faltase a ella, desde retirarlo a expulsarlo como tal cofrade.
Ese año se estrenó el estandarte-guión de la Cofradía.
Al año siguiente y con motivo de la creación de la Cofradía de La Samaritana, ésta se incorporó a la procesión, después de que el Ecce-Homo accediera y se acordara en Junta el que compartiera el día de desfile con ella.
Tras alguna controversia motivada por la propuesta efectuada por D. Antonio Roda, de cómo debía ser el orden del desfile, éste se llevó a cabo con el mayor esplendor. El motivo de la discusión radicaba simplemente, en el posible deslucimiento que podía existir si, entre ambas Cofradías se ubicaba la banda de música, ya que se había apuntado que la procesión se desarrollara de la siguiente forma: ” Convocatoria, guión de La Samaritana, cofrades, paso de La Samaritana, banda de música, estandarte del Ecce-Homo, cofrades, paso del Ecce-Homo y Centuria Romana” . Hubo sus más y sus menos, indicándose por parte de un grupo de cofrades que debía existir algo que las distinguiera, a base de dejar un intervalo de algunos minutos de una a otra Cofradía, para que parecieran dos procesiones, o bien situar, tras el paso de La Samaritana, una banda de música y, después de ésta unos soldados romanos a caballo o unos heraldos abriendo marcha, precediendo al estandarte del Ecce-Homo.
El bueno de D. Antonio, defendía los sacrificios y afanes de los cofrades de La Samaritana, “a los que anima la mejor buena fe y deseos de salir con nuestra Cofradía a la sombra de la cual y con algunos de sus cofrades, y jóvenes que frecuentan el Círculo Católico de Ntro. Padre Jesús, está formada” , esperando que se resolviera el tema de la forma más favorable para todos.
A fin de encontrar la mejor solución, se comisionó a los cofrades: D. José Rodríguez Lozano, D. José Gas Cañizares, D. Joaquín Barber Barber, D. Ginés Gea Sánchez, D. Francisco Brú Giménez y D. José García García. Las gestiones fructificaron y llegaron a buen fin y, juntamente, en buena armonía desfilaron ambas en la noche del Lunes Santo de 1943.
De esta forma lo estuvieron haciendo, hasta el año 1947 en que, por problemas surgidos con la Hermandad del Prendimiento, la Cofradía del Ecce-Homo dejó de desfilar el Lunes Santo, para hacerlo el Martes, previa autorización de la Cofradía del Perdón.
Han transcurrido muchos años y estas anécdotas ya son parte de la historia. Por ello y por el rigor que la investigación nos exige, vamos a recordar los hechos tal como documentalmente nos han llegado.
La Hermandad del Prendimiento desfiló por primera vez el Martes Santo de 1947, junto con la Cofradía del Perdón. Al año siguiente pretendió hacerlo Lunes Santo pero, debieron de acaecer graves inconvenientes, ya que el Ecce-Homo, aunque estaba anunciado su desfile el Miércoles Santo desde la Iglesia de San Agustín, junto con la Cofradía del Lavatorio, se dirigió el Lunes Santo, 22 de marzo, en romería a Monserrate, fuera del itinerario habitual, acortando por la calle de la Feria, o como dice el fragmento que transcribimos a continuación, “en clandestinidad”.
Los hechos nos han llegado así a través del “Libro de Actas de la Cofradía del Ecce-Homo”.
“En el Lunes Santo de 1948, por cuestiones que no son del caso recordar y debido a la pugna entre la Cofradía del Ecce-Homo y la reciente nacida del Prendimiento, que nos usurpó los derechos constitucionales y fundamentales de nuestra Cofradía -que en su articulo 2º establecía el Lunes Santo para su desfile-, nos vimos precisados a salir en clandestinidad para seguir figurando en la General del Viernes Santo en la mañana. De este incidente, los cofrades, en vez de desalentarse en su fervor pasionario y tomando aquel atropello (pues así se puede llamar) como una ofensa a nuestra Cofradía, a la terminación de la Semana Santa de dicho año, se reunieron y acordaron hacer un proyecto de trono para nuestro titular, el cual fue encargado al orfebre Don Manuel Orrico, domiciliado en Valencia, calle Viciana 3 de aquella ciudad.
A raíz de este incidente, esta Cofradía del Ecce-Homo, se puso en contacto con los Directivos de la Cofradía del Perdón a quienes se les hizo una detallada relación de lo ocurrido, al mismo tiempo que se solicitó su parecer sobre el desfile procesional del Ecce-Homo juntamente y en el Martes Santo con la Cofradía de su representación.
Los Sres. Don Antonio Martínez Cremades, Presidente y los Sres. Don Eladio Belda Irles, Don Benito Alvarez de la Riva y Don Antonio García-Molina Martínez, todos ellos Directivos de la Cofradía del Perdón, haciéndose cargo de la situación en que se había colocado a nuestra Cofradía, prestaron la más favorable acogida a nuestra solicitud, en nuestro concepto, tal como cabe en unos buenos católicos, excelentes caballeros y oriolanos, manifestando que nuestra petición de unión sería dada a conocer a su Junta General y que con su adhesión y la esperanza de que la Junta General, aceptaría gustosa nuestra proposición, se ofrecieron para prestarnos su valiosa ayuda en todo lo que de ellos dependiese”.
La Cofradía del Perdón oficiaba el 12 de julio de 1948, a la del Ecce-Homo, en estos términos:
“Tenemos el honor de comunicarles que en la reunión celebrada por la Directiva de esta Cofradía, el pasado 28 de junio, al darse cuenta de la gestión realizada por varios Directivos de esta Cofradía, solicitando desfilar en unión de la nuestra en la noche del Martes Santo, fue acordado por unanimidad acceder a ello, acogiéndose dicha petición con verdadera simpatía y satisfacción”.
Así, el Martes Santo, 12 de abril de 1949, la Cofradía del Ecce-Homo desfilaba por primera vez con la del Perdón.
Aunque la controversia del día del desfile parece que estaba plenamente solucionado, debió de seguir hasta el año 1952, ya que en la correspondencia de la Cofradía del Ecce-Homo con la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades aparece una copia de instancia en estos términos:
“E1 que suscribe, Juan Pertusa Andréu, Presidente de la Cofradía del Ecce-Homo, de esta ciudad de Orihuela, en nombre y representación de la misma, ante la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades, comparece y como mejor proceda manifiesta:
Que esta Cofradía fue fundada en el año 1940 y aprobado su Reglamento por el Ordinario de la Diócesis con fecha 20 de septiembre de 1943, según consta en el Decreto del Obispado que obra en nuestro poder de manera expresa.
En el artículo 2º de los Estatutos de dicha Cofradía, dice: “Los desfiles procesionales serán Lunes Santo a las nueve de la noche y Viernes al amanecer”, día y hora que fue concedido en virtud entre otras, por haber sido ella la creadora de dicho desfile, ya que con anterioridad al año 1940, no hubo nunca en nuestra ciudad Cofradía ni Hermandad Pasionaria que desfilase en el indicado día.
Bajo estas prerrogativas y concesiones, la Cofradía del Ecce-Homo, ha trabajado con el mayor entusiasmo y sacrificio por el engrandecimiento y mayor esplendor de la Semana Santa Oriolana.
Estos trabajos, entusiasmo y ansias de superación de la Cofradía que represento, loables a nuestro juicio, fueron correspondidos, sin que hasta el presente sepamos los motivos, a pesar de haber sido solicitado de esa Junta Mayor, con el despojo de sus derechos, como fundadores y antigüedad para darlos a otra Cofradía de más reciente fundación.
Por todo ello, elevamos nuestra más enérgica protesta ante esa Junta Mayor, y nos vemos obligados a apartarnos de dicha Institución, hasta tanto se nos dé una satisfacción de tan injusto y despiadado proceder”.
Todo ello, quedó zanjado, al parecer, con la intervención del Vicario General, D. José Bascuñana Llópez al ratificar los días de desfile por decreto de 17 de marzo de 1953.
De esta forma, hermanados en el tiempo y por aquellas circunstancias climatológicas adversas, las Cofradías de La Samaritana y del Prendimiento, han desfilado Martes Santo junto con las del Perdón y el Ecce-Homo. Y cuando ha acaecido lo propio el Martes Santo, estas Cofradías han surcado las calles oriolanas en Miércoles Santo, recordando así el “Señor en el balcón” sus antiguos desfiles con sus hermanos de la Mayordomía del Pilar.
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MARTES SANTO: LAS DE PLATA
Si hay un ejemplo vivo de buen entendimiento en nuestra Semana Santa, es, sin lugar a dudas, la entrañable y amistosa relación entre dos Cofradías íntimamente hermanadas en la noche del Martes Santo, desde 1949.
Desde el primer momento, la Junta Directiva de la Cofradía del Perdón, abrió sus brazos desinteresadamente y sin pedir nada a cambio a la del Ecce-Homo. Hasta el punto que, en esos primeros momentos difíciles, con pocas posibilidades económicas, no sólo el apoyo fue moral, sino también material, cubriendo la primera de ellas todos los gastos de la procesión.
En boca de nuestros mayores y, a cincuenta años vista de buenos contactos, sólo se pueden decir palabras de agradecimiento.
Muchas cosas se han hecho conjuntamente, como aquellas añoradas retiradas, primero los Viernes Santo por la mañana y después en su noche, dando escolta el Ecce-Homo al Perdón, precedidos ambos por los heraldos de la segunda de ellas, y últimamente la publicación conjunta anual de un cartel anunciador de la procesión del Martes Santo.
La incorporación del Ecce-Homo a la procesión del Martes Santo, sirvió de acicate para comenzar a trabajar seriamente en pro de enriquecer a la Cofradía con mejores y más lujosos efectos procesionales. Era una noche en la que no se podía desentonar y, no se dudó en dotar al paso de trono de plata, de construir la Cruz insignia, de realizar el paso de La Sentencia.
Todo ello sirvió para que esa noche, “Las de la plata”, como llama a estas Cofradías D. Buenaventura Cumella Orozco en su “Romance de la Semana Santa”, fueran un continuo y armonioso acorde en la estética.
Una representación de la Cofradía ha estado siempre con motivo del nombramiento del Cofrade Porta-Guión del Perdón y, la entrañable relación se vio culminada por la designación, en 1965, por parte de la Cofradía del Perdón, de la Cofradía del Ecce-Homo en la persona de su Presidente, D . José Rodríguez Lozano, para dicho honroso cargo con motivo de las Bodas de Plata de nuestra Cofradía.
Fue memorable aquel año, el ver acudir a la Plaza de las Salesas, domicilio de nuestro Presidente a cofrades y amigos. Fue histórico ver encabezar la procesión al guión del Perdón en manos del Ecce-Homo, ser testigo de la solicitud del obligado permiso al Sr. Obispo por la Cofradía amiga.
Fue memorable ver desfilar por primera vez el paso de La Sentencia y ver compartir actos a las dos Cofradías. Fue histórico el orden de la procesión de ese año: Bocina anunciadora. Tercio de clarines y tambores de la Convocatoria. Cruz triunfante. Banda de cornetas y tambores “Príncipe San Miguel”. Cruz Penitencial Ecce-Homo. Cofrade Porta-Guión, Cofradía del Ecce-Homo. Tercio de nazarenos. Paso del Ecce-Homo. Piquete romano de la Hermandad del Prendimiento. Tercio de nazarenos. Paso de La Sentencia. Banda de Música “Unión Lírica Orcelitana”. Heraldos Cofradía del Perdón. Tercio de nazarenos. Paso de La Verónica. Banda de cornetas “Auxilium” . Tercio de nazarenos. Paso de Nuestro Padre Jesús de la Caída. Centuria Romana. Tercio de nazarenos. Paso de María Santísima del Perdón. Revestida religiosa. Banda de cierre, “Unión Musical de Almoradí” .
Nunca se podrá narrar con suficientes palabras la amistad y acogida que la Cofradía del Perdón ha tenido y tiene con la del Ecce-Homo.
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IMÁGENES Y EFECTOS PROCESIONALES
La Semana Santa oriolana con anterioridad a los años cuarenta, había tenido, en un principio, la constante de la austeridad. Únicamente el ligero adorno de los pasos a cargo de sus mayordomos o camareros y entidades, en algunos casos, rompían la triste nota pasionaria. Habría veces que algún paso dejaba de desfilar por no haber quien se hiciera cargo de los gastos del arreglo y, otras lo efectuaban en la más absoluta pobreza. Un hito, en cuanto a efectos procesionales se refiere, fue la construcción en 1929 del trono de plata del paso de la Caída y, posteriormente, el del “Abuelo”. Después, el ejemplo sería tomado por el resto de Cofradías y Hermandades, de tal manera que, en la actualidad las calles de Orihuela se transforman mágicamente en la noche del Viernes Santo en un joyero, en el que compiten la escultura, la orfebrería y los bordados.
La Cofradía del Ecce-Homo no ha quedado atrás y ha ido enriqueciéndose con nuevas imágenes, tronos, cirios, guiones y estandartes. De tal manera que, hoy por hoy, la riqueza de sus efectos procesionales no desentonan en absoluto en su anual compromiso los Martes y Viernes Santos en nuestra Semana Santa.
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GRUPOS ESCULTÓRICOS
Nuestra Cofradía posee dos: El Ecce-Homo, popularmente conocido como “El Señor en el balcón” y La Sentencia.
El Ecce-Homo consta de dos figuras que, en principio se atribuyeron a Francisco Salzillo y hoy perfectamente datadas por Javier Sánchez Portas, son del año 1777. En la actualidad Pilatos es obra de los valencianos Rabasa y Royo, año 1943, como veremos a continuación. El Señor fue restaurado en 1978, por el escultor José Sánchez Lozano y posteriormente por el oriolano José Sánchez Girona, en 1989
La Sentencia fue esculpida por Víctor de los Ríos y se estrenó en la Semana Santa de 1965, con motivo de las Bodas de Plata de la Cofradía.
De San Judas Tadeo a Pilatos
En los albores de los años cuarenta y con el resurgir de nuestra Semana Santa, grupos de oriolanos se lanzaron a construir nuevas imágenes que sustituyeran las desaparecidas durante la guerra civil, al amparo de Cofradías existentes, en algunos casos, y en otros, de nueva creación.
De esta manera, entre los años 1940 a 1945 se realizaron: Nuestro Padre Jesús, la Fragelación, la Verónica, la Dolorosa, la Cena, la Virgen de los Dolores, la Samaritana y el Cristo Yaciente. Después, en el segundo lustro de esa década, se incorporaron el Prendimiento y la Oración en el Huerto.
El entusiasmo también caló en los cofrades del Ecce-Homo y, desde un primer momento, se quiso sustituir al Pilatos que acompañaba al Señor en el balcón, por otro más acorde con la idea que se tenía sobre la figura o imagen de un procurador romano. Por ello, no es extraño que en el acta de 16 de septiembre de 1942, se diga textualmente
“Se trata seguidamente de sustituir la imagen del Pilatos actual que acompaña en el paso a la del Ecce-Homo, que es San Judas Tadeo, por otra nueva de Pilatos auténtica.”
Desde hacía muchos años se había dicho erróneamente por nuestros antepasados que, la citada imagen correspondía al citado Santo. Mas, hoy queda clasificado, gracias a la investigación del citado Sánchez Portas.
La intención fue buena y, el llamado San Judas Tadeo se sustituyó por el Pilatos actual. quedando el primero “arrinconado”, en casa de las camareras Srtas. de Muñoz, quienes por ignorancia y debido al gran deterioro que sufría la imagen, (había estado en un gallinero durante años) fue entregado a un carpintero en pago a unos trabajos realizados en su casa, de donde fue rescatado por el Presidente y varios miembros de la Junta Directiva, tras enterarse de esta circunstancia, no sin antes satisfacer al industrial el importe de los trabajos realizados. Hasta que, con posterioridad, pasó a ocupar un lugar en el Museo Diocesano de Arte Sacro, donde actualmente se encuentra. Los cofrades que formaron la comisión para el rescate del antiguo Pilatos fueron, D. José Rodríguez Lozano, presidente, D. Francisco (Fernando) Verdú Torregrosa, D. Antonio Pomares Gálvez, D. Antonio Galiano Santiago y D. José Miguel Lacárcel Ramos.
La primera noticia que encontramos sobre su construcción, arranca del 4 de enero de 1942, con motivo del anuncio que efectúa el Presidente Sr. Pertusa, de la posible entrega de un donativo anónimo que, de recibirse podría destinarse a la adquisición de un Pilatos. Esto se materializaría meses después, al tomarse el acuerdo de su construcción, basándose en el boceto realizado por el artista local, Enrique Luis, tomado del cuadro de Hoffman “Jesús ante el pueblo” (Coronación y Sentencia).
Como artífices se recurrió a los escultores valencianos; Román y Salvador y, J. Rabasa y A. Royo. Los primeros ofertaron su construcción en talla de madera, decoradas las orlas en oro en 4.500 pesetas y, los segundos en 4.250 pesetas.
Se acordó hacer el encargo a los segundos, los cuales el 14 de octubre ya tenían el boceto en barro realizado y, recibían 1.000 pesetas a cuenta como primer plazo. En la carta que dirigen al Presidente, le rogaban saludase al Vicario General D. Luis Almarcha, e indicaban su agradecimiento por “el interés inmerecido que se toma recomendándonos y ello nos obliga más si cabe en hacer una obra bien acabada.”
El 2 de marzo de 1943, la escultura estaba ya concluida y se procedía a su decoración y, el 8 de abril, el Tesorero D . Monserrate Moreno, se desplazaba a Valencia a recogerla y a saldar la cuenta con los escultores, efectuándose el último pago, incluyendo el embalaje, por 2.300 pesetas. Asimismo, los gastos efectuados en tres días en el desplazamiento del citado directivo, ascendieron a 156,40 pesetas, incluyendo 25 pesetas por un carro y dos hombres para transportar a Pilatos del taller de los escultores a la agencia.
La citada imagen fue del total agrado de la Cofradía y desfiló por primera vez, el Lunes Santo de 1943. Con tal motivo en acta aparece un voto de gracia a los artistas Rabasa y Royo por “la fiel interpretación que han dado a los deseos de la Cofradía”.
Este Pilatos, ha sido la figura que hemos conocido desde niños y que, plásticamente, ha conformado junto con Jesús, la escena pasionaria del “Señor en el balcón”.
La Sentencia
Desde siempre hubo la intención de dotar a la Cofradía de un nuevo grupo escultórico, o de incorporar al Ecce-Homo alguna otra figura como un sayón, un romano, Barrabás o algún sirviente. Pero, nunca fructificó la idea, ya que no se terminaba de localizar ningún pasaje evangélico capaz de cumplir totalmente con ello, desechando lo apócrifo. Asimismo, se pretendía, de construirse un nuevo grupo escultórico que, éste pudiera por su cronología pasionaria desfilar, antes o después, del Ecce-Homo en la procesión general del Viernes Santo. Después de muchas cavilaciones, se encontró la solución, con la realización del paso de La Sentencia y se aprovechó la efeméride del veinticinco aniversario de la fundación de la Cofradía.
En Junta Directiva celebrada el 29 de abril de 1964, y en la que entraron a formar parte de la misma D. José Víctor Rodríguez López y D. José Miguel Lacárcel Ramos, se acuerda ejecutar un nuevo grupo escultórico, autorizándose al Presidente, D. José Rodríguez Lozano a realizar las gestiones oportunas. Este, anticipa que, previniendo el acuerdo y, a sugerencia del culto abogado D. José Martínez Arenas, había entrado en contacto con el escultor Víctor de los Ríos, a fin de solicitarle precio y boceto. El artista a vuelta de correo, se presentó en Orihuela y fijó un precio de 50.000 pesetas por figura que, tras discusiones y la feliz intervención del Sr. Martínez Arenas, el escultor las rebajó, dejándolas entre 30.000 y 40.000 pesetas.
Dio la coincidencia que, por esas fechas, se encontraba en Orihuela el Obispo Almarcha y daba “garantía de que se trata de una buena firma”.
La Junta General, celebrada el 18 de mayo de ese año, tras estudiar los bocetos y presupuesto presentados por los escultores; Sánchez Lozano, Coullaut-Valera, González Moreno y Víctor de los Ríos, acordó contratar con este último, por ser el de mejores condiciones, y denominar el paso como “La Sentencia”.
En carta de 16 de junio, se comunicaba al Presidente de la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades el acuerdo de la Junta General del Ecce-Homo, “para su autorización y aprobación en su día si procede”.
Por las últimas fechas del mes de marzo de 1965, se recibió el grupo escultórico en Orihuela, firmándose el oportuno contrato, entre cuyas estipulaciones entresacamos algunas:
“Primero.- El Iltmo. Sr. D . Víctor de los Ríos hace entrega en este acto a D. Francisco Verdú Torregrosa, que actúa en la representación de los otros comparecientes (D. José Rodríguez Lozano, D. Antonio Pomares Gálvez, D. Antonio Galiano Santiago, D. Luis Pérez Ramos y D. José Gas Cañizares) , de un grupo escultórico, procesional, titulado La Sentencia, compuesto de cuatro imágenes en tamaño natural, o sea Jesús, Pilatos, un romano y un esclavo adolescente, con su plataforma de madera donde van colocadas con tamaño de dos metros y medio por tres y medio, construido en madera tallada policromada, y que ha sido esculpido por el Iltmo. Sr. D. Víctor de los Ríos, a instancia de los otros contratantes y con destino a la Cofradía de la Semana Santa de Orihuela, titulada Ecce-Homo.
Segundo.- El precio de este grupo escultórico consiste en la cantidad de ciento cincuenta mil pesetas, de las cuales el Iltmo. Sr. D. Víctor de los Ríos declara tener recibido con anterioridad a este acto, la cantidad de cuarenta mil pesetas de las que otorga carta de pago y recibo en derecho. El día 5 de mayo del corriente año 1965, se entregarán al Iltmo. Sr. D. Víctor de los Ríos, la cantidad de treinta y cinco mil pesetas. El día 5 de mayo del próximo año 1966, se le entregarán treinta y siete mil quinientas pesetas. Y finalmente el día 5 de mayo de 1967 se le entregarán las restantes treinta y siete mil quinientas pesetas. Todo ello, sin perjuicio de que si les es posible, los contratantes abonen al Sr. Escultor el resto del precio que adeudan, antes de las fechas indicadas”.
Toda la madera de este paso fue trabajada por el cofrade Antonio Leyva Díaz.
El grupo escultórico fue bendecido en la Iglesia de la Merced, el día 4 de abril de 1965, por el Hermano Mayor de la Cofradía, D. Modesto Díez Zudaire, durante la fiesta anual y actuando de padrinos D . Eusebio Escolano Gozalvo, Presidente de la Caja Rural Central y la Srta. María Parra Escolano, ambos en representación de la citada entidad.
Desfiló por primera vez, el Martes Santo de ese año y, el escultor acompañó al paso durante toda la procesión.
En 1989, fue limpiado por el artista oriolano, José Sánchez Girona, y en 1998 restaurado por el sacerdote Rvdo. D. José Soler Cardona.
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LOS TRONOS: UNA MUESTRA DE ORFEBRERÍA
El primer antecedente que localizamos sobre adornos del paso, arranca de 1940, al abonarse 10 pesetas a José Tomé por veinte rosetones de escayola. Un año después, se comisiona a Monserrate Moreno Soria y a Luis Boné Rogel para que realicen un viaje a Valencia, a fin de localizar alguna empresa que construyera una greca de 3 x 2 metros y candelabros para adorno del paso. Tras diversas gestiones se encargó el trabajo a Bronces Soto, realizándolo a base de “adornos de metal con baño de plata”.
En 1942, se acuerda acortar el paso y dejarlo más pequeño, así como añadirle nuevas grecas, encargándose de lo primero José Gas y de lo segundo Mariano Martínez.
A partir de aquí comenzará una serie de inquietudes, con objeto de dotar al paso de un trono adecuado. Tal vez, el acicate que impulsó en último lugar a su realización, fue el verse desplazados del Lunes Santo e incorporarse a la procesión del Martes Santo con la Cofradía del Perdón y encontrarse junto a la gran riqueza de efectos procesionales de ésta.
Con fecha 16 de diciembre de 1948, se firmó con Manuel Orrico el siguiente contrato
“Los abajo firmantes, Don Juan Pertusa Andréu, propietario, Don José Calvo Esquiva, empleado, Don José Rodríguez Lozano, propietario industrial, Don Antonio Pomares Gálvez, propietario, Don Antonio Galiano Santiago, propietario, Don José Almira Sarabia, empleado, Don Francisco Verdú Torregrosa, empleado y Don Monserrate Moreno Quesada, empleado, todos mayores de edad y vecinos de Orihuela, provincia de Alicante, de una parte y Don Manuel Orrico Vidal, mayor de edad, industrial y vecino de Valencia de otra, convienen:
• Don Manuel Orrico Vidal, construirá un trono, según dibujo presentado por dicho Sr. Orrico y aprobado por los abajo firmantes.
• Dicho proyecto está a escala del 10 x 100 .
• De dicho proyecto no se construirá ni balconcillo ni adorno de la primera tarima.
• El citado proyecto va pintado en sus colores naturales, por lo tanto lo blanco será la parte baja de planchas de metal plateado mate y brillo, ricamente cincelado y repujado con esqueleto de madera.
• Las tarimas, serán de madera color nogal.
• El precio del trono, tal cual queda reseñado, se conviene por la cantidad de treinta y cuatro mil pesetas, que los firmantes del presente contrato se comprometen a abonar en la forma siguiente: Siete mil pesetas al formalizar este contrato, el cual sirve de Carta de Pago de esta primera entrega. Ocho mil pesetas, a la entrega del trono, sin perjuicio de que puedan anticiparse a cuenta, cantidades o rebasar dicha cantidad, conforme a nuestras disponibilidades, que en todo caso van amortizando el valor total del trono. Del resto hasta las treinta y cuatro mil pesetas, se repondrá al Sr. Orrico, mediante doce giros con vencimientos a primeros de cada mes a partir del 1º de mayo de 1949, avaladas por persona o entidad solvente a satisfacción de ambas partes.
• Tanto portes como embalajes, son por cuenta del comprador.
• Dicho trono según reseñado deberá tener terminado el Sr. Orrico, por todo el mes de Marzo del año 1949″ .
En 1950, se construye lo que faltaba del primitivo proyecto, es decir: el balconcillo y los adornos de las gradas. Importando “la greca y candelabros o sea la parte baja del trono en 34.000 pesetas y el resto balconcillo y adorno de las dos gradas en 12.000 pesetas, quedando terminado el trono por un importe de 46.000 pesetas “.
Debido a que las medidas dadas al trono no coincidían con el adecuado acoplamiento de las imágenes y balconcillo, se contrató con el carpintero D. Antonio Sánchez Egío, la reforma por un importe de 1.080 pesetas. Asimismo, a D. Enrique Arques Bernabeu se le encargó en 362 pesetas la ejecución de la instalación eléctrica fija del trono, cuyo acoplamiento, en encajonada de madera, la ejecutó en 371 pesetas, D. Claudio Sarabia Serna.
El 18 de febrero de 1951, José Rodríguez Lozano exponía las gestiones efectuadas para la terminación del trono y anunciaba que estaría concluido para el siguiente mes, por ello se acordó que la forma de transportarlo “fuese por mediación de un camión que venga de vacío de manera que nos resulte más barato”.
En abril de 1959, el Sr. Rodríguez proponía el dar un baño de plata al trono, así como efectuar una reforma del mismo a base de unos medallones adosados a los laterales y cambiar las tulipas y forma de alumbrado. Como otras tantas veces, las gestiones la llevó a cabo el Sr. Rodríguez, el cual informaba que estaría concluido para la Semana Santa del año siguiente. Su costo fue de 34.825 pesetas.
Una vez construido el grupo escultórico de La Sentencia, la siguiente etapa era dotarlo de un trono adecuado. Con tal motivo, el 18 de noviembre de 1973 se firma un contrato con Manuel Orrico Gay, del que entresacamos lo siguiente:
“Esta obra consiste en la ornamentación de los dos frente de 2,50 x 0,55 mts. y los dos laterales de 4 x 0,55 mts. y los cuatro chaflanes correspondientes, los cuales irán montados sobre armazón de hierro, para poderlo colocar sobre la estructura de madera que lleva en la actualidad dicho trono de La Sentencia. Dichos paneles irán chapados de fino tablero de madera de ciprés en su color, llevando una ancha moldura metálica arriba y bajo, la cual irá la parte lisa de dicha moldura en Plata Orrico y el adorno en latón plateado. Además llevará en el frente y los dos laterales 3 cartelones de metal plateado con inscripción en metal oro, referente a pasajes de la pasión relacionados con La Sentencia, dichos cartelones llevarán dos ángeles cada uno de ellos en actitud de sujetarlo, llevando en la parte de atrás el escudo de la Cofradía del Ecce-Homo en metal plateado y oro. En los cuatro chaflanes irán cuatro ángeles de metal plateado, los cuales llevarán en las manos las alegorías de la Cofradía, llevando, dos la Corona de espinas y los otros dos la cuerda y la caña. En la parte superior llevará una especie de galería con luces, que irá rodando los dos frentes y costados, llevando un total de 40 luces, la cual irá también en metal plateado con tulipas en forma de flama de color topacio”.
El importe total de estos trabajos se convino en 212.000 pesetas.
En los cartelones o pergaminos, por el hermano Mayor D. Antonio Roca Cabrera, se propuso estos textos. “Con que, ¿tú eres Rey? Tú lo dices: Soy”. “Yo no encuentro en él ninguna culpa”.”¿No contestas nada? Mira de cuántas cosas te acusan” .
En 1975 se concluyó toda la ornamentación completa del trono de La Sentencia, realizada en plancha de latón plateada, ricamente cincelada y repujada a gran realce.
Los últimos detalles incorporados al paso de La Sentencia son:
La Ornamentación del sillón de Pilatos, con un costo de 135.000 pesetas y que se efectuó en 1977 basándose en plancha metal oro cincelada y repujada sobre madera fina de raíz de enebro. El pebetero se incorporó en 1984, construido en bronce patinado por 140.000 pesetas.
Por último, en el año 1998, y tras arduas propuestas de nuestros directivos D. Jesús Juan García, D. Ricardo Canovas Pérez y D. Antonio Rogel Peralta, fue rectificada la candelería del paso de la Sentencia, ya que el antiguo ocultaba y escondía las figuras, y restaurado el trono por D. José Amil, orfebre sevillano.
El Presidente D. José Rodríguez Lozano, tenía puesta toda su ilusión en ver terminado, incluso con los últimos detalles, el trono para el grupo escultórico de La Sentencia. Pero, esto no pudo ser, materializándose toda la obra siendo Presidente su hijo D. José Víctor Rodríguez López.
Por último, en 1990, se reformó y sustituyó la madera del trono del Ecce-Homo basándose en raíz de nogal, por el artífice oriolano D. Manuel Roca Cabrera. Asimismo, fue plateado en ese mismo año, por los orfebres oriolanos, D. Benedicto y D. Luis Martínez Vicente.
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ESCUDOS, ESTANDARTES, CIRIOS Y GUIONES
Desde el primer momento la Cofradía adoptó como distintivo de la misma, una corona de espinas cruzada por una caña, símbolo de Rey de los humildes; corona y cetro. El diseño del primer escudo es obra, al parecer, de nuestro recordado D. Francisco Giménez Mateo y debió realizarse en el año 1940, ya que, al año siguiente encontramos una nota de gastos de 100 pesetas por pago a Dña. Teresa Grau Santoro por bordar 50 escudos.
El actual es original del artista oriolano, D. Fernando Fenoll y data de 1952 y se incorporó al año siguiente como distintivo de la Cofradía, acordándose el 20 de abril de 1952 que se llevara en el capirote, en su parte de la espalda. El primer escudo bordado por las monjas de las Salesas, se concluyó en septiembre de 1953, costando 125 pesetas y, ante la imposibilidad material de tener concluidos los 30 ó 35 escudos correspondientes a los cofrades que solían desfilar el Martes y Viernes Santo, se acordó visitarlos a fin de saber quién lo quería o no. El último escudo que bordaron estas monjas fue en el año 1965 y su precio se elevó a 7.500 pesetas.
Posteriormente, en los años ochenta, fueron bordados nuevos escudos por las artesanas cartageneras Dña. Fuensanta Giménez y Dña. Carmen Morales.
Dentro de los efectos procesionales la Cruz guía tiene un apartado especial, ya que en ella, confluye no solo el hecho de una joya de orfebrería y diseño, sino que también, para los cofrades representa todo un símbolo, hasta el punto de haber sido el centro de un nuevo tercio constituido en 1984 y llamado de “La Cruz” que, a los sones de diez tambores es avanzadilla del desfile de la Cofradía del Ecce-Homo, siendo sus pilares los miembros de la Junta Directiva, y actualmente varios cofrades que se han incorporado al mismo, terminando con ello los mesnaderos y cirineos pagados, distinguiéndose del resto de nazarenos al ser su túnica negra de terciopelo, el capuchón rojo cardenal, cíngulo en plata y sin capa; según diseño del cofrade D. Ricardo Cánovas Pérez. Como final diremos que en el año 1998 se dotó al Tercio de la Cruz de un cordón de seda negro del cual pende una reproducción exacta de dicha Cruz en plata, llevándola al cuello colgada todos sus miembros.
El 20 de abril de 1952 se plantea en Junta General, la intención de llevar a cabo la ejecución de nuevo estandarte. Los cofrades Sres. Mortes, Sarabia y Ballester, apuntan la posibilidad de que fuera un guión. Pero, ante las observaciones de los Sres. Galiano, Sanmartín, Rodríguez y Pérez, se acuerda realizar lo apuntado en primer lugar.
La inquietud de José Rodríguez Lozano y el interés de engrandecimiento de la Cofradía, le hace alumbrar la feliz idea de que en vez de estandarte, se ejecutara una cruz-guía. Ante ello, el 25 de julio de 1952, “encontrándola todos los reunidos como una idea original y aprovechando la estancia en la ciudad del Sr. Orrico, constructor del trono, se acuerda por unanimidad la construcción de la misma por dicho Sr., a la vista de unos bocetos presentados por el Sr. Rodríguez, la cual sería de las dimensiones siguientes: 2,80 metros de alto, 0, 20 de ancho y 0,10 de grueso, toda ella de madera de raíz de enebro con aplicaciones de plata repujada”.
Su costo fue de 10.000 pesetas y el 24 de febrero de 1953 se estaba a la espera de recibirla y, ante el peso de 33 Kg. que se indicaba que tenía, se planteaba que cuando se encontrara en Orihuela, se estudiaría la forma de llevarla.
En un principio era portada por dos cofrades, turnándose en los trayectos. Pero ello, cada vez era más dificultoso, hasta el punto que se recuerda a D. Antonio Galiano Santiago solo llevando la Cruz en la calle del Ángel, ante el hecho de no acudir el siguiente relevo y tener que continuar la procesión.
El 31 de enero de 1958, se presenta un boceto de andas para la Cruz, “una vez que va siendo cada día más difícil encontrar cofrades que la lleven gustosamente” Se planteaba la duda si perdería belleza al pasar de dos a cuatro nazarenos y D. Luis Pérez Ramos proponía él ubicarla sobre un trono, con ruedas de Vespa, aunque esto llevase un mayor desembolso. Por fin, el 31 de agosto de ese año, se acuerda enviarla a los talleres de Orrico, con objeto de que la acondicionara, y sacarla en el año 1959, para llevarla en andas de plata, quedando tal como hoy la vemos desfilar en nuestra Semana Santa. Empezaron llevándola varios cofrades por turnos rigurosos, después hubo que recurrir a “hombres pagados” y, en la actualidad, tras la creación del tercio de la Cruz, como decíamos, son los Directivos, así como varios cofrades integrados en dicho tercio, quienes la portan.
La Cruz guía desfiló por primera vez, el Martes Santo, 31 de marzo de 1953, tras haber sido bendecida el Domingo de Ramos de ese año por el Hermano Mayor, D. Modesto Díez y Zudaire, asistido por el Párroco del Salvador, D. Antonio Roda López y actuando de padrinos la Srta. Encarnación Pomares Gálvez y su hermano D. Antonio.
Con objeto de dar escolta a la Cruz, en 1962, se estrenaron dos faroles realizados en plata Orrico, con cristales esmerilados con emblemas de la pasión pintados, estos fueron sustituidos en el año 1992 por cuatro faroles de orfebrería sevillana, realizados por el orfebre de aquella capital D. Antonio Santos, pasando los primeros a escoltar el estandarte portado por el Cofrade de Honor de cada año. Los cristales de los primeros faroles, tras haberse roto por el trascurso de los años, en 1992 fueron sustituidos por unos de plástico opaco, similares a los originales, siendo copiados en los mismos los emblemas pasionarios por Dña. Marinela Benlloch Ballester.
Asimismo, la Cofradía Ecce-Homo posee tres estandartes y una bandera. El más antiguo de ellos fue realizado bajo boceto del cofrade D. Luis Boné Rogel, por D. Ignacio Genovés y su esposa Dña. Dolores Montero, en 1942, en terciopelo encarnado y el revés negro de 90 x 60 cm. de dimensiones aproximadas. Las piedras para el bordado se adquirieron en la casa V. M. Pera Martín y, el oro en el establecimiento Benjamín Martín, ambos de Valencia.
Durante muchos años, han sido este estandarte y la Cruz los únicos distintivos de la Cofradía, hasta que en 1984, por iniciativa del actual Presidente y de su Junta Directiva, se encarga la ejecución de un nuevo estandarte, según modelo de D. Balbín de la Serra, y una bandera con el escudo de la Cofradía, a las bordadoras de Cartagena, Dña. Fuensanta Giménez García y Dña. Carmen Morales, respectivamente. Con un costo total ambos de 1.025.000 pesetas. Tras haber sido bendecidos por el Hermano Mayor de la Cofradía D. Antonio Roca Cabrera, el 19 de marzo de 1985, desfilaron por primera vez, el Martes Santo de ese año.
En la Semana Santa del año siguiente, se estrenó un nuevo estandarte en forma de cruz, copia del antiguo, con un costo de 400.000 pesetas y realizado en oro fino y pedrería por Dña. Fuensanta Giménez García.
Con respecto a bordados, merece especial atención el manto del Señor del Ecce-Homo, obra muy meritoria de la primera mitad del siglo XIX y que fue restaurado y trasplantado el bordado en el año 1980, por un taller de artesanía de Lorca, gracias a las gestiones hechas por el cofrade D. Fernando Reig Serna, siendo Presidente D. Antonio Pomares Gálvez.
La Cofradía del Ecce-Homo ha dispuesto para sus cofrades de tres tipos de cirios. Los primitivos para cera, fueron sustituidos en 1946 por otros estilo renacimiento español, después de haberse acordado reformarlos “a eléctricos de pila seca”. Los actuales estrenados en 1986, son la primera representación de orfebrería andaluza en nuestras procesiones. Fueron construidos por José Amil de La Algaba ( Sevilla ) , con un costo de 15.000 pesetas por unidad. Este mismo artesano realizó las varas de los estandartes y la bandera, con un importe de 100.000 pesetas. Con posterioridad se amplió la dotación de cirios, realizados por el orfebre sevillano D. Antonio Santos.Todo el acondicionamiento de la candelería de los cirios y su montaje, ha sido labor del cofrade, D. José Bailén Rodríguez.
Siempre ha sido una inquietud de la Cofradía contar con una escolta romana, como se refleja en los albores de la misma, y por desarrollarse la acción de nuestros pasos en los Foros Romanos ante el Pretor de Palestina, así es como por fin, en el presente ejercicio se ha aprobado en Junta General Extraordinaria de fecha 29 de Octubre de 2001 y con objeto de que desfilen la próxima Semana Santa de 2002, efectuar una Guardia Pretoriana, según diseño de la Comisión de Proyectos Permanente y con el seguimiento y aprobación de la Junta Directiva, compuesta de 40 unidades con su Pretor al frente montado en una “Biga” romana, y escoltado por una guardia de honor. Para la realización de este proyecto, se autorizó a la Junta Directiva a suscribir una póliza de crédito con la Caja Rural Central.
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LA CULTURA EN LA COFRADÍA
También en el ramo de la cultura, la Cofradía del Ecce-Homo, ha sido siempre, a parte de pionera, una destacada en la programación, durante la cuaresma, de exposiciones, actuaciones teatrales, proyecciones de películas, conferencias, publicaciones etc., así como de la impresión para su reparto durante las procesiones de Martes y Viernes Santos, de estampas recuerdo de nuestra Semana Santa.
De entre las publicaciones editadas por la Cofradía, cave destacar, entre otras: Revista del año 1984, editada por Gráficas Oleza, y en cuya portada aparece el Cristo del Ecce-Homo (Foto de Loino) enmarcado en plata. Revista del año 1985, editada por Gráficas Zerón, en cuya portada aparece el Cristo del Ecce-Homo (Foto Loino) ocupando toda la página, y en cuyo interior se reproduce en edición facsímil la Revista de Semana Santa de Orihuela año 1935.
Pasamos a editar el año 1990, y por motivos obvios, una revista con mayor formato y más pretensiones, dada la efeméride que se conmemoraba, el 50 aniversario de la fundación de nuestra Cofradía. En la portada de la misma se recoge una maravillosa fotografía de Sevilla de nuestro paso titular, y en su interior varios trabajos de colaboradores, cofrades y hermanos de otras cofradías que quisieron sumarse a nuestra efeméride, destacando en primera página la reproducción de la carta de la Casa de S. M. el Rey en la cual comunicaban a nuestro presidente la aceptación por parte de S. M. del título de COFRADE MAYOR DE HONOR, que nuestra Cofradía le había ofrecido. La revista fue editada por Gráficas Zerón.
En la cuaresma del año 1991 y con motivo de representarse el viernes 15 de marzo, en el aula de cultura de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, la antología poética de la Semana Santa oriolana “El dolor se hace canto en Orihuela”, interpretada por el oriolano afincado en Alicante, Manuel Cañizares Llanes, se edita un programa folleto del acto con dibujos del oriolano Pepe Botella para nuestra Cofradía, que tiene una gran aceptación por parte del público. La edición del mismo corrió a cargo en esta ocasión de Gráficas Palmar.
Dado el gran éxito alcanzado con la exposición que la Cofradía realizó, con motivo de sus Bodas de Oro, con sus enseres y figuras, así como fotografías propiedad de la misma, la Junta Directiva, con su presidente al frente, solicitó y obtuvo del Obispado de Orihuela-Alicante permiso para reunir todas las imágenes existentes en Orihuela, y realizadas por Francisco Salzillo Alcaraz, y así efectuar una exposición de las mismas para deleite de todos los oriolanos. Dicha exposición fue inaugurada el día 3 de noviembre de 1991, editándose con tal motivo un catalogo -joya de todas las ediciones realizadas con motivo de la Semana Santa-, en el cual se recoge, figura por figura, todos los Salzillos catalogados existentes en nuestra ciudad. Fue editado por Gráficas Zerón
Tras algunos años sin publicación alguna; si se imprimieron y repartieron varias estampas recuerdo del Martes Santo oriolano en las que destacamos entre otros, trabajos de pintura y fotografías de Loino, J.Botella, Sevilla, Sáez Sironi, Dominique Giménez, Pertusa, Alejandro Juan etc., así como trabajos literarios para ilustración de las mismas por parte de los poetas oriolanos, Ginés Gea Cayuelas, Conchita Martínez Marín, Joaquín Mas Nieves, José Antonio Juan García, etc., también se realizó el tarjetón invitación para el acto del Cofrade de Honor de cada año bajo boceto y diseño del pintor y artista oriolano Pepe Botella un acierto de composición y colorido-, en el año 1998 y con motivo de una exposición realizada en el Museo San Juan de Dios por el pintor Simarró se edita un catalogo presentación de dicho pintor.
En el presente año y con motivo de la fiesta anual de la Cofradía se publicó el primer folleto de la serie, que la misma piensa sacar anualmente, y que lleva por titulo “El Ecce-Homo en los Evangelios” y cuya finalidad es la de citar y comentar aquellos textos evangélicos que justifican las escenas representadas en los tronos de nuestra Cofradía.. Esta edición fue efectuada por Gráficas Orihuela sin escatimar medios, tanto en la impresión como en la inserción de dibujos realizados por el joven artista oriolano Alejandro Juan, que ilustran tanto su portada como su interior.
Con motivo del tan nombrado cincuentenario de la Cofradía, la misma programó una semana cultural, en la que además de la exposición ya mencionada se dieron una serie de conferencias a cargo de oradores de Orihuela y provincia, destacando las de D. Vicente Ramos que fue presentado por D. Antonio García-Molina Martínez, la del Dr. D. Francisco López Casares, y sobre todo la presentación de la Revista conmemorativa del 50 aniversario que corrió a cargo de nuestro cofrade D. Antonio Luis Galiano Pérez, quien fue arropado en dicha presentación por nuestro Presidente D. José Víctor Rodríguez López y Vicepresidente D. Ginés Gea Cayuelas, realizándose también, otro día de la semana, una proyección cinematográfica. Todo ello se efectuó en el aula de cultura de la Caja de Ahorros del Mediterráneo.
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ANECDOTARIO
Además de las anécdotas ya relatadas en el desarrollo de nuestra historia, queremos relatar varias que en la misma no se recogen.
Por los relatos históricos anteriormente expuestos, desde el año de su adquisición por parte de la Real Congregación de Nuestra Señora del Pilar, en 1777 hasta nuestros días, se puede afirmar que el Cristo del Ecce-Homo es posiblemente la única imagen de la Semana Santa de Orihuela que ha desfilado de lunes a sábado todos los días de nuestra Semana Mayor: Lunes años 1942 a 1948; Martes años 1949 a nuestros días; Miércoles desde 1840 a 1941; Jueves años 1777 y 1778; Viernes Procesión General de la Pasión; y Sábado tras suspensión por mal tiempo de la procesión general el viernes, los años 1968 (que salió el sábado a las tres de la tarde) y 1990 (que salió el sábado a las 12 del medio día).
Durante los años que transcurrieron desde que se vino abajo la Iglesia de la Merced, hasta que se contó con el Museo de Semana Santa, se ideó celebrar el Martes Santo una comida de hermandad por la Junta Directiva de la Cofradía para, una vez terminada la comida, ir al almacén donde se guardaban los tronos y figuras y, tras sacarlos a la Plaza del Marques de Rafal , proceder primero al montaje de las figuras en dichos tronos y posteriormente a su embellecimiento para afrontar con dignidad la procesión, trasladándose a continuación a la Glorieta para esperar al desfile, o si hacía mal tiempo (lluvia) a la Lonja donde se esperaba a que escampara. Esta comida por un motivo u otro, fue manteniéndose en el tiempo y ha llegado a mis días, ampliándose y dando cabida en la misma a toda la Cofradía así como a amigos y simpatizantes.
También hay que resaltar en este capitulo la anécdota que supone, que el Obispo de Orihuela que dijo el día de San José la misa anual de nuestra fiesta, fuera el Ilustrísimo y Reverendísimo D. Francisco Álvarez Martínez, actualmente Arzobispo de Toledo y Cardenal Primado de España.
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A MODO DE COLOFÓN
Gracias a la aportación de personas que celosamente guardan documentos relativos a la Cofradía del Ecce-Homo, ha sido posible llegar hasta este punto. Otras han orientado en sentido de sus recuerdos. a todos ellos: Sra. Vda. de Rodríguez Lozano, D. Fernando Verdú Torregrosa, D. Antonio García-Molina Martínez, D. Javier Sánchez Portas, D. José Víctor Rodríguez López, D.Ginés Gea Cayuelas, D. José Miguel Lacárcel Ramos, D. Francisco Giménez Ávila, nuestro agradecimiento, ya que sin su aportación no hubiera sido posible redactar este trabajo.
Asimismo, la documentación que se conserva de la Cofradía ha sido fundamental a la hora de obtener los datos, sobre todo los que nos facilitan las actas y la correspondencia, así como la información facilitada por las distintas Revistas de Semana Santa.
Con nuestro más sentido homenaje a nuestros mayores, gracias a los cuales ha sido posible llegar a vivir todos estos años de nuestra Cofradía, y en la esperanza de que esta aportación redunde en la historia de la Semana Santa de Orihuela

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